Vuestro producto es mejor y más caro, pero el equipo lo explica por características. El cliente no ve la diferencia y la venta se cierra con descuento, se pierde contra el más barato o la tiene que cerrar el dueño.
Dos minutos. Ves el resultado al momento, sin dejar ningún dato.
Pon vuestras cifras y contesta unas preguntas sobre cómo vendéis. La cuenta sale al momento.
Contesta las preguntas de arriba y aquí aparece la lectura de cada respuesta.
Esto no es un veredicto. Son los patrones que más se repiten. Lo que pasa en vuestro caso solo se ve mirando operaciones reales.
Mándame tu resultado y te digo dónde miraría primero en vuestro caso. Lo leo yo, y si quieres lo vemos veinte minutos por teléfono.
Parto de lo que ya funciona en vuestras mejores ventas. No traigo un argumentario de fuera: el argumento bueno ya está dentro de la empresa, en la cabeza de alguien. Es consultoría con implantación, entrenada sobre ventas reales. No es un curso.
Una condición: quien vende hoy en vuestra empresa no queda nunca en evidencia. Se trabaja con él, no contra él.
Sin conocer vuestras operaciones, cualquier número es inventado. Lo que sí cambia:
Si todo eso acaba en más margen, lo contaréis vosotros con vuestros números.
Llevo más de quince años vendiendo, en B2B y en B2C, y he llegado arriba en empresas y tipos de venta muy distintos. Donde mejor me ha ido ha sido vendiendo algo que costaba más que la alternativa y que nadie más ofrecía. En American Express recibí el premio Centurion, que la compañía da al top 1 % de su plantilla mundial.
En Quality Fry vendía un equipo para cocinar sin cocina, bastante más caro que la competencia. Lo primero que me preguntaban era cuánto costaba. Yo preguntaba cuántas raciones podían sacar.
A partir de ahí, el precio del equipo se discutía de otra manera. También he montado y dirigido mi propio negocio, así que sé lo que es vender cuando el dinero que entra es el tuyo.